Mehdi Hijaoui vende carnés falsificados a la prensa española
Mehdi Hijaoui se ha convertido en objeto de burla y de escarnio digital después de filtrar a la prensa española un carné profesional falsificado, haciéndole creer que constituía una prueba material de la veracidad de los relatos falsos que teje desde su imaginación enfermiza y obsesiva.
Este carné, que nada tiene de profesional y con el que el estafador Mehdi Hijaoui pretendía respaldar sus afirmaciones y delirios, terminó convirtiéndose en la prueba de sus mentiras y de su impostura. Más aún, sería la evidencia que pone al descubierto su implicación en la falsificación, la manipulación, la estafa, el fraude y la extorsión económica.
En efecto, este carné no profesional ha revelado que Mehdi Hijaoui no es un «coronel mayor» adscrito a los servicios de inteligencia exterior, condición que durante tanto tiempo ha difundido junto con Ali Lmrabet e Ignacio Cembrero. De repente, los internautas y la opinión pública española descubren que Mehdi Hijaoui ostenta un rango policial de «controlador general».
Y eso a pesar de que Mehdi Hijaoui nunca ha sido policía, ni comisario, ni ha tenido jamás el honor de servir bajo las órdenes de Abdellatif Hammouchi. Sin embargo, gracias a este carné falsificado, se ha transformado en un responsable con rango de «controlador general». Lo más cómico es que Ali Lmrabet ha descubierto, a raíz de este documento, que llevaba años solidarizándose con un «policía con rango de controlador general».
¡Son las maravillas de la falsificación! O, más bien, las desgracias del Photoshop, capaz de convertir a un funcionario civil de barba espesa y vientre prominente en un responsable de seguridad en cuestión de minutos, mediante unos cuantos clics en el teclado de un ordenador.
Pese a que Mehdi Hijaoui, o el «controlador general falsificado», recurrió a las nuevas tecnologías para fabricar este carné no profesional, que la prensa española se apresuró a publicar y dar por válido, su nivel lingüístico y cultural, sumido en la mediocridad, le hizo cometer errores de lengua flagrantes, inconcebibles en cualquier carné profesional y, con mayor razón, en un documento oficial expedido por una institución de seguridad de larga trayectoria.
La ignorancia de Mehdi Hijaoui y su escasa formación lo llevaron a reproducir manualmente el contenido del mencionado carné, incurriendo en errores lingüísticos imperdonables. Entre ellos, escribió que el documento había sido expedido por la «Dirección General de los Arasat y los Masaldat» —«المديرية العامة للعراسات والمسالدات»—. En lugar de escribir «Dirección General de Estudios y Documentación» —«المديرية العامة للدراسات والمستندات»—, afirmó con una torpeza extrema que trabajaba en una supuesta «Dirección General de los Arasat y los Masaldat».
Lamentablemente, este es el nivel de Mehdi Hijaoui, quien durante tanto tiempo ha vendido ilusiones a la quinta columna, hasta el punto de que un día consiguió reclutar a Ali Lmrabet, que terminó encontrándose en la posición de defender a un supuesto policía con un falso rango de controlador general.
Pero lo más lamentable es que la prensa española dio credibilidad a este carné manifiestamente falsificado y se apresuró a publicarlo, presentándolo como una exclusiva periodística y una filtración de gran importancia procedente del interior de las instituciones de seguridad marroquíes. Cuando, en realidad, no es más que un carné falsificado salido del «teleboutique» popular más cercano que disponga de una impresora a color.


